Llamar su atención cuando demos instucciones verbales al grupo, utilizando materiales visuales y gráficos.
Hablarle utilizando frases sencillas, completas y gramaticalmente correctas y adecuadas a su nivel.
Utilizar nuestra expresividad para facilitar su atención.
Prestarle atención siempre que nos hable, estando atentos a la expresión facial y corporal del niño para entender el mensaje.
Utilizar estrategias para ayudarnos a entender sus mensajes, diciéndole “señálalo”, “enséñamelo”, “tráemelo”, pidiendo que repita aunque no demasiadas veces, evitar decir “No lo entiendo”.
Intentar controlar comentarios de los compañeros sobre su forma de hablar, si no sabe hablar bien...
Propiciar su participación en las actividades, verbales o no verbales, realizadas en el aula y hacerle responsable de alguna actividad, haciendo ver a los compañeros su destreza en algunas tareas.
Tratar al alumno de la forma más normalizada posible, como uno más del aula.
Promover actividades de gran grupo y pequeño grupo para aprendizajes cooperativos y colaborativos.
Mantener en el aula un clima afectivo, de enseñanza de valores, para el propio alumno y demás compañeros. No olvidando nunca tomar decisiones firmes cuando existan conductas disruptivas.
Reforzar positivamente los logros del niño.
Otorgad importancia a las cosas que dice, que note que su opinión e ideas tienen peso. Esto provoca una confianza en sí mismo que lo animará a manifestarse más a menudo lo que potenciara la evolución de su inteligencia lingüística-emocional.
Evitar cualquier conducta de sobreprotección hacia el alumno. Tenemos que asumir sus NEE con naturalidad pero sin obviar la respuesta que tenemos que darle en cada momento
Hablarle utilizando frases sencillas, completas y gramaticalmente correctas y adecuadas a su nivel.
Utilizar nuestra expresividad para facilitar su atención.
Prestarle atención siempre que nos hable, estando atentos a la expresión facial y corporal del niño para entender el mensaje.
Utilizar estrategias para ayudarnos a entender sus mensajes, diciéndole “señálalo”, “enséñamelo”, “tráemelo”, pidiendo que repita aunque no demasiadas veces, evitar decir “No lo entiendo”.
Intentar controlar comentarios de los compañeros sobre su forma de hablar, si no sabe hablar bien...
Propiciar su participación en las actividades, verbales o no verbales, realizadas en el aula y hacerle responsable de alguna actividad, haciendo ver a los compañeros su destreza en algunas tareas.
Tratar al alumno de la forma más normalizada posible, como uno más del aula.
Promover actividades de gran grupo y pequeño grupo para aprendizajes cooperativos y colaborativos.
Mantener en el aula un clima afectivo, de enseñanza de valores, para el propio alumno y demás compañeros. No olvidando nunca tomar decisiones firmes cuando existan conductas disruptivas.
Reforzar positivamente los logros del niño.
Otorgad importancia a las cosas que dice, que note que su opinión e ideas tienen peso. Esto provoca una confianza en sí mismo que lo animará a manifestarse más a menudo lo que potenciara la evolución de su inteligencia lingüística-emocional.
Evitar cualquier conducta de sobreprotección hacia el alumno. Tenemos que asumir sus NEE con naturalidad pero sin obviar la respuesta que tenemos que darle en cada momento